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Es posible que, tras un día de duro trabajo o actividad física, o tras una experiencia intensa todos hayamos dicho o pensado “necesito un sueño reparador”. A veces deseamos llegar al sofá o la cama porque estamos muy cansados, no solo físicamente, sino también a nivel psicológico o emocional y una vez nos tumbamos, cerramos los ojos y nos relajamos, nos sentimos recuperados.

Desde Arama Natural, os explicamos qué es el sueño reparador, cuándo podemos considerar que nuestro descanso ha sido reparador y cuándo no, cuáles son sus beneficios, cómo podemos conseguirlo y qué productos con ingredientes de origen natural pueden ser de ayuda.

¿Qué es el sueño reparador?

Tal y como su nombre indica, el sueño reparador es aquel que repara nuestro organismo. Durante nuestro descanso, pasamos por diversos ciclos de sueño, los cuáles podemos dividir en la fase REM o MOR (Movimiento de Ojo Rápido) y la NO-REM.

La fase NO-REM está subdividida en cuatro estadios. En el primer estadio, el más corto, el sueño es muy ligero, mientras que permanecemos hasta la mitad del tiempo en el estadio dos del sueño.

Las fases tres y cuatro corresponden al sueño delta, el más profundo, que se inicia desde veinte minutos hasta una hora después de iniciar el descanso. En el sueño delta se producen diversas reacciones corporales de vital importancia, como la memorización por parte del cerebro de lo vivido en el día anterior, y un efecto de limpieza y autorrecuperación general.

¿Cuándo podemos considerar que el sueño ha sido reparador y cuándo no?

Como hemos avanzado, durante el sueño, el cuerpo se recupera y se prepara para una nueva jornada durante la que va a padecer cansancio físico y mental debido a sus esfuerzos.

Si una persona se despierta sin agotamiento de ningún tipo, como si hubiese recargado energía, y tampoco padece ningún tipo de molestia física o problemas de concentración, memoria o atención que pueden afectar al rendimiento diario, concluiremos que su proceso de sanación nocturno ha sido el esperado.

Sin embargo, no siempre nos levantamos al cien por cien, cosa que nos indica que este descanso que debería habernos ayudado no lo ha hecho.

Un ciclo normal de sueño dura aproximadamente noventa minutos. Durante este tiempo nuestras ondas cerebrales cambian, entrando primeramente en un sueño ligero para a continuación introducirnos a un sueño profundo, y de nuevo, volver al sueño ligero.

Los ciclos de sueño se van siguiendo hasta realizar unos cinco ciclos completos, momento en que se produce el despertar con una sensación de descanso. Pero si el sueño se interrumpe o acaba en las fases de sueño profundo, cuando se realiza la autorrecuperación, el descanso total no se produce.

¿Cuáles son los beneficios del sueño reparador?

Durante el descanso hemos comentado que se producen gran variedad de procesos y reacciones corporales con el objetivo de poner el organismo en reinicio, por lo que algunos de los múltiples beneficios que tiene el sueño reparador:

  • Recuperación de la energía utilizada por las células durante la actividad diaria.
  • Asimilación del alimento digerido totalmente.
  • Incremento de la creatividad.
  • Retención de la información y mejora de la memoria y la concentración.
  • Mantenimiento del estado de ánimo en condiciones óptimas
  • Mantenimiento del sistema inmune.
  • Mantenimiento de un adecuado metabolismo.

¿Cómo podemos conseguir un sueño reparador?

Nuestra salud física y psicológica, como por ejemplo padecer una enfermedad crónica que nos produzca dolores o sufrir preocupaciones constantes, pueden dificultar que podamos conseguir un buen descanso, sin embargo, existen algunos hábitos que podemos seguir para conseguirlo.

Para dormir mejor es importante tener en cuenta nuestra alimentación, evitando sustancias excitantes como la cafeína o el alcohol y las comidas pesadas que pueden dificultar la digestión, y optar por alimentos ricos en vitaminas B3, B6 o B12, vitaminas que contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso y en melatonina, hormona que participa en el ciclo de sueño-vigilia y ayuda a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño.

Asimismo, es importante no exponerse a la luz artificial de las pantallas de dispositivos como los móviles, ya que el cerebro se activa creyendo que aún es de día y se minimiza la producción de la melatonina.

Finalmente, realizar actividades relajantes como tomar un baño caliente, leer o practicar yoga o meditación harán que nuestro cuerpo empiece a introducirse lentamente en la fase de descanso.

Si queréis saber cómo evitar los problemas de sueño y obtener un sueño reparador os recomendamos seguir los consejos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestros productos de la gama Sistema Nervioso, los cuáles os ayudarán en vuestro buen descanso. ¡Dulces sueños!