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Diversos tipos de problemas de visión, como los problemas de refracción, la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo, provocan que la visión deba corregirse mediante gafas o lentillas con las dioptrías necesarias.

Las lentillas o lentes de contacto son una opción muy escogida debido a que proporcionan mayor comodidad y estética, sin embargo, estas también pueden tener consecuencias negativas para los ojos.

Desde Arama Natural os explicamos qué son las lentillas, cuál es su funcionamiento y sus funciones, cómo pueden afectar a los ojos y cómo podemos utilizarlas sin que nos provoquen daños.

¿Qué son las lentillas o lentes de contacto?

Según la Real Academia Española, la lente de contacto, del latín “lentis” (lenteja) se define como un “disco pequeño de materia plástica o vidrio, cóncavo de un lado y convexo por el otro, que se aplica directamente sobre la córnea para corregir los defectos de refracción del ojo.”[1] Actualmente suele utilizarse un material denominada hidrogel.

¿Cuál es el funcionamiento y funciones de las lentillas?

Como hemos avanzado, las lentillas refractan y enfocan la luz para que podamos ver los objetos con claridad ante un problema de refracción que no nos lo permite hacer de manera natural.

Según cada tipo de trastorno de la refracción y estructura ocular, las lentillas tendrán una forma y funcionamiento distinto, los cuales pasamos a detallar.

Miopía

En los casos de miopía, se produce una correcta identificación de los objetos cercanos, pero no así de los lejanos. Es debida a que el globo ocular no cuenta con una forma prácticamente esférica, sino que es más avalada en su parte media, haciendo que los rayos de luz se refracten de manera incorrecta y que las imágenes se enfoquen delante de la retina y no sobre ella.

En estos casos, las lentillas para la miopía son de tipo divergente, esto significa que cuentan con mayor grosor en los bordes y este va disminuyendo hacia el centro. Se denominan divergentes porque refractan los rayos de luz que llegan a ella de manera separada o divergente, haciendo que el foco principal sea aquél por el que provienen los rayos de luz. Estas lentillas forman imágenes más pequeñas de lo que realmente son para corregir la tendencia natural del ojo a converger.

Hipermetropía

La hipermetropía es el caso opuesto a la miopía. En estos casos, las personas hipermétropes, cuentan con un ojo más corto de lo normal o porque la córnea es muy plana. Al contrario de la miopía, en la hipermetropía las imágenes se enfocan detrás de la retina.  En estos casos se utilizan lentillas convergentes (también llamadas convexas o positivas), las cuales presentan mayor espesor en el centro y menor en los bordes.

Estas lentillas hacen converger o unirse los rayos en un solo punto o foco principal, formando una imagen real de los objetos.

Astigmatismo

El astigmatismo es un problema de refracción que afecta a la visión de cerca como la de lejos debido a que la córnea no presenta la misma curvatura en todas sus partes. En estos casos, la luz se enfoca en más de un punto de la retina, lo que produce una visión borrosa y/o distorsionada. Las lentillas para el astigmatismo, o tóricas, son lentillas especialmente diseñadas en cada caso debido a la diversa asimetría de la córnea.

¿Cómo pueden afectar las lentillas a la salud ocular?

A pesar de que las lentillas pueden ser una buena solución para estos trastornos de la refracción, estas también pueden ser causantes de algunos problemas oculares, como los siguientes:

Queratitis o úlcera corneal

Se trata de una infección de la córnea que puede acabar suponiendo un problema de seriedad. Sus síntomas son visión borrosa, enrojecimiento, inflamación, dolor, lagrimeo o secreciones y fotofobia.

Conjuntivitis

Como su nombre indica, la conjuntivitis es una infección de la conjuntiva, una afección común que puede ser provocada por virus, bacterias, agentes irritantes o alérgenos y que, aunque no suele revestir gravedad es muy molesta.

Endoftalmitis

Se trata de una infección de los tejidos o líquidos internos del globo ocular a causa de la entrada de bacterias u hongos por una fisura o herida. Se trata de una urgencia médica que de no tratarse puede suponer pérdida de visión.

Heridas oculares

Puede ser que la falta de habilidad o descuidos al colocar o retirar las lentillas produzca irritaciones o heridas. El uso continuo de ellas puede producir una mayor sequedad ocular que al retirarlas produzca daños.

¿Cómo prevenir daños oculares a causa de las lentillas?

Los principales motivos que producen los problemas anteriormente mencionados son un uso prolongado de las lentes de contacto, dormir con ellas y mantener una higiene deficiente de las mismas. Para evitar daños oculares, por lo tanto, es fundamental mantener cuidado al colocar y retirar las lentillas, almacenarlas y limpiarlas correctamente y seguir las indicaciones de uso del fabricante y de nuestro oftalmólogo. Por otro lado, también podremos usar productos protectores específicos de venta en farmacias.

Si deseas saber más sobre salud ocular, te recomendamos seguir los consejos de nuestro blog. ¡Cuida tus ojos, naturalmente!


[1] RAE. Lente de contacto. Recuperado de: https://dle.rae.es/lente#9vaSpdq