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Estos días que hemos estado en casa hemos reducido considerablemente nuestra actividad a pesar de seguir teletrabajando, encargarnos de las tareas del hogar o nuestra familia. Este descenso de la actividad ha producido que durante esta época hayamos caído más en el sedentarismo, y con él que no hayamos descansado correctamente por las noches.

Desde Arama Natural os explicamos qué es el sedentarismo, cuáles son sus efectos en nuestro organismo y sobre nuestra capacidad para dormir, qué podemos hacer para mejorar el insomnio o el descanso, y os explicamos qué productos con ingredientes de origen natural os pueden ser de ayuda.

¿Qué es el sedentarismo?

La RAE define el sedentarismo, del latín sedentarius ‘que trabaja sentado’, como un oficio o modo de vida de poca agitación o movimiento, y más generalizadamente, se conoce como persona sedentaria a aquella que realiza poca actividad física. [1]

¿Cómo afecta el sedentarismo a nuestro cuerpo?

Cuando hacemos ejercicio físico o cualquier actividad que nos genera un trabajo o movimiento activo en nuestro organismo se inician diversas reacciones. Ante el esfuerzo que se lleva a cabo, el ritmo cardíaco aumenta, por lo que también la necesidad de oxigenarse.

Para seguir el ritmo, el cuerpo debe gastar energía, desencadenándose reacciones metabólicas y hormonales, por lo que el ejercicio físico además de aportar beneficios a nivel físico también lo hace a nivel psicológico.

El sedentarismo es un factor de riesgo que amplia las posibilidades y agrava casos de diversas enfermedades. Por ejemplo, el sedentarismo duplica el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II, obesidad, hipertensión, problemas articulares o psicológicos así como mayores molestias en mujeres menopáusicas.

¿Cómo afecta el sedentarismo a nuestra capacidad para conciliar y mantener el sueño?

Como hemos comentado anteriormente, la actividad física produce un consumo de energía muy grande así como la liberación de algunas hormonas, como las endorfinas. Si no existe esfuerzo físico, no nos sentiremos cansados porque no hemos hecho un gasto significativo de energía. El ejercicio produce una acumulación de metabolitos que aportan al organismo un mensaje de necesidad de descanso, y si no nos cansamos no sentiremos esta necesidad.

Además, las endorfinas son hormonas que inciden en nuestra relajación y el ciclo de sueño-vigilia, y si no se liberan de forma adecuada, el organismo pierde la facilidad para sincronizarse en estos ciclos.

El sedentarismo tiene consecuencias que pueden afectar también a la posibilidad de sufrir insomnio o mala calidad del sueño, como el sobrepeso (que puede producir alteraciones en la respiración, como los ronquidos), los problemas articulares, la ansiedad etc. En estos casos, se produciría un círculo vicioso, ya que de no contar con un sueño reparador, no nos sentiremos con energía para ejercitarnos y si no nos ejercitamos no descansaremos.

¿Cómo podemos actuar para evitar los problemas de sueño por sedentarismo?

La primera, y mejor recomendación para evitar los problemas de sueño después de observar la relación entre el sedentarismo y estos, es la de intentar realizar ejercicio físico moderado cada día, con un mínimo de tres veces por semana. Incluso diez minutos diarios, pero horas antes de dormir (para evitar aumentar nuestra energía y despertarnos más), pueden ser de ayuda.

Aquellas personas que no pueden realizar una actividad física como practicar un deporte o salir a correr, por ejemplo, debido a problemas de salud o por teletrabajo, por ejemplo, pueden hacer tareas del hogar, bailar u optar por el yoga o series de ejercicios adaptados a su nivel.

Más allá del ejercicio, es importante actuar para relajar el cuerpo y así reducir el cortisol y la adrenalina, hormonas que actúan activando el estado de alerta del cuerpo, y liberar serotonina, que induce a la relajación. Algunas propuestas para ello pueden ser tomar un baño caliente antes de dormir, meditar o leer antes de ir a la cama, y mantener una habitación totalmente a oscuras, en silencio y con una temperatura entre los 18 y los 20º.

Pero la alimentación también es importante, por ejemplo, las vitaminas del grupo B vitamina B3, B6 y B12, contribuyen al funcionamiento normal del sistema nervioso.

También la melatonina, hormona que participa en los ciclos de sueño, contribuye a disminuir el tiempo necesario para conciliar el sueño.

Si queréis saber cómo evitar  problemas de sueño y descansar adecuadamente os recomendamos seguir los consejos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestros productos de la gama Sistema Nervioso, los cuáles os ayudarán en vuestro buen descanso. ¡Dulces sueños!


[1] Real Academia Española. “Sedentario”. Recuperado de: https://dle.rae.es/sedentario