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Durante estos días de frío y humedad, en casas y lugares de trabajos existe la discusión sobre la temperatura de la calefacción. Todos buscamos la comodidad del calor frente a las molestias del frío, que muchas veces nos hace enfermar, sin embargo, no tenemos en cuenta que la calefacción también puede tener algunos efectos negativos sobre nuestra salud, existiendo relación, por ejemplo, entre el uso de calefacción y dolor de garganta.

Desde Arama Natural os  aconsejamos unos valores de temperatura y humedad adecuados, cómo nos puede afectar variarlos y qué relación puede existir entre la calefacción y el dolor de garganta y la tos.

¿Cuál es la temperatura y la humedad ideal y por qué su variación nos afecta?

La temperatura ambiente a partir de la cual empezamos a sentir frío está entre los 21 y los 23º, por lo que la temperatura ideal para sentirnos bien sería recomendablemente entre ese tramo o ligeramente superior.

Asimismo, la humedad juega un papel clave en nuestra sensación térmica y nuestro bienestar, puesto que a mayor humedad percibimos mayor frío.

Nuestro cuerpo está compuesto por cerca de un 70% de agua, por lo que para mantenernos saludable, la humedad ambiental debería estar en torno al 50 o 60%.

Estas variables se hallan unidas, por lo que, si asciende la temperatura por la calefacción, la humedad descenderá y a la inversa, debido a que el agua se evaporará. Si la humedad desciende, el ambiente se secará y este hecho podría afectar a nuestra salud, pues obtendremos menor hidratación de la necesaria.

A ésto, debemos añadir que algunos sistemas de calefacción pueden expulsar sustancias tóxicas o elementos patógenos que nos pueden perjudicar.

¿Qué relación existe entre la calefacción y el dolor de garganta?

Como hemos mencionado anteriormente, la calefacción promueve que suba la temperatura ambiente, hecho que puede comportar que directamente la humedad descienda.

Nuestra piel y mucosas, como las del tracto respiratorio, precisan de un cierto grado de hidratación para mantenerse sanas, por lo que estos cambios de humedad les afectarán. Si el ambiente se vuelve seco, estas mucosas serán más sensibles, pudiéndose producir daño en los tejidos de la garganta.

Los distintos sistemas de calefacción y el dolor de garganta

Existen múltiples sistemas de calefacción con funcionamientos y características distintas, que tienen en común la posibilidad de resecar el ambiente. Además, a parte de este efecto negativo, dependiendo de su funcionamiento, pueden tener otras desventajas. Pasamos a detallar algunos de los tipos principales de sistemas de calefacción y sus desventajas:

Circuitos por ventilación de aire

Aunque son los más comunes y utilizados, tanto en lugares de trabajo como en hogares, estos sistemas no son recomendables para personas con problemas respiratorios. Esto se debe a que en su interior pueden originarse, mantenerse y posteriormente expulsarse grandes cantidades de organismos patógenos, polvo y sustancias irritantes.

Asimismo, el tipo de aire que emiten estos circuitos es bastante seco.

Sistemas de biomasa (chimeneas) y estufas

En el primer caso, las chimeneas tampoco son recomendables para personas con problemas respiratorios porque generan una gran cantidad de partículas en suspensión, como pequeñas cantidades de leña o carbón, que pueden irritar las mucosas o dañarlas, además de poder hacer que forcemos la garganta al querer expulsarlas.

Por otra parte, las estufas pueden irradiar gases dañinos (como el radón) e incluso, provocar intoxicaciones que produzcan efectos como náuseas, mareos o respiración agitada, entre otros.

¿Cómo utilizar la calefacción sin padecer dolor de garganta?

Como es difícil prescindir de la calefacción en algunos casos, os damos algunos consejos para que cuidéis vuestra garganta sin tener que apagarla:

  • Es recomendable no sobrepasar la temperatura recomendada. A mayor temperatura, menor humedad y más sequedad ambiental y de nuestras mucosas.
  • Si queremos subir la temperatura, es indispensable que equilibremos esta con un ambiente húmedo. Es importante contar con un humidificador.
  • Debemos revisar y limpiar frecuentemente los filtros o sistemas de los aparatos de calefacción, así como sus exteriores (en casos de radiadores o estufas, por ejemplo).
  • Debemos situarnos distanciados del foco de la calefacción, abrir frecuentemente las ventanas para renovar el aire y proteger nuestro cuello.
  • Nuestra garganta deberá estar hidratada mediante el consumo de líquidos (agua, infusiones, sopas…). Debemos evitar cualquier sustancia o acción que pueda irritarla más (fumar, beber bebidas gaseosas o alcohol, gritar…).

Si padecéis de dolor de garganta os invitamos a seguir nuestros consejos de salud y bienestar, así como a conocer nuestros productos con ingredientes de origen natural para el cuidado de las vías respiratorias. ¡Que un dolor de garganta no os complique el día!