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Una de las afecciones más molestas sufrir a nivel musculoesquelético es la inflamación articular. Al producir dolor justo en las zonas en que nuestro cuerpo produce movimiento resulta inhabilitante y nos resta calidad de vida.

Es algo que casi todos padecemos en algún momento, pero lo cierto es que pocas veces nos planteamos el porqué del dolor y la inflamación articular. Queremos aportar información sobre esta molestia tan común y que puede mejorarse con algunos cambios en nuestros hábitos.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de inflamación articular?

Nuestras articulaciones son las responsables de que nos movamos. En su buen funcionamiento intervienen varios tipos de tejidos (tendones, cartílagos, huesos y músculos). Por tanto, es necesario mantenerlos todos en perfecta forma para que el movimiento se produzca sin roces que produzcan dolor.

Además, debemos recordar que algunas de ellas soportan incluso nuestro peso o se ven sometidas a fuerzas y esfuerzos relacionados con el trabajo o la práctica deportiva.

Teniendo en cuenta que cada vez vivimos más años, es frecuente que las articulaciones pierdan las cualidades que las hacen funcionar sin problemas y aparece la inflamación articular, cuya principal manifestación (aunque no la única) es el dolor articular.

Las articulaciones se hinchan (acumulan líquidos), duelen, se vuelven más rígidas e incluso pueden estar a mayor temperatura que el resto del cuerpo o presentar rojeces.

Así, la degeneración natural de las articulaciones (como la de cualquier órgano o tejido de nuestro cuerpo) es algo habitual, en mayor o menor grado, cuando nos acercamos a la tercera edad.

Obviamente, aquellos que las hayan “castigado” con mayor incidencia de lesiones (pensemos en deportes de impacto o trabajos que requieren el uso de la fuerza) tendrán más propensión a presentar esta degeneración.

Tampoco hay que perder de vista que algunas personas sufren adicionalmente patologías específicas que empeoran esta situación, pero hoy nos centraremos en los problemas que se ocasionan de forma más habitual.

Causas de la inflamación articular

Como os decíamos, el simple hecho de cumplir años va restando, en mayor o menor medida, calidad a nuestras articulaciones. Es un proceso completamente natural. Además, algunas personas le suman el esfuerzo de duros entrenamientos o la repetición de movimientos y esfuerzos durante períodos prolongados de tiempo.

No se trata de algo que ocurre de un día para otro, sino que las causas de la inflamación (salvo un traumatismo repentino) se van sumando poco a poco. En estos casos lo más adecuado es prevenir el empeoramiento del estado de las articulaciones, empezando a tomar medidas cuando aparecen los primeros síntomas.

Cómo mejorar el dolor y la inflamación articular

Entrenamiento y ejercicio

Mantener una rutina durante toda una vida de ejercicios sin impacto, realizados con los estiramientos y precalentamientos previos y finales es una gran manera de prevenir la inflamación articular. Unos músculos fuertes sostendrán mejor nuestro peso y el esfuerzo del movimiento, liberando a las articulaciones de parte de su carga.

Se trata de ir entrenando a nuestras articulaciones de una manera suave pero constante, preparándolas para la parte de nuestra vida en que nuestro cuerpo empezará a manifestar el envejecimiento.

Alimentación completa

Pero no hay que olvidar que una alimentación rica en nutrientes será clave para que todos los tejidos comprometidos en el funcionamiento de las articulaciones puedan mantenerse en óptimo estado y funcionamiento.

Hidratarse y comer sano es primordial para todas nuestras funciones corporales, sin embargo, podemos a través de un gesto muy sencillo, darle un toque extra a nuestra dieta que vaya directo a nuestras articulaciones. Se trata de añadir un complemento alimenticio como Artilane Forte.

Los nutrientes contenidos en este complemento alimenticio constituyen una fórmula idónea para evitar el dolor y la inflamación articular. Es fácil de tomar puesto que puedes encontrarlo en cómodos viales o directamente en polvo (también en sobres) que se diluyen en agua u otros líquidos.

No contiene gluten con un bajo contenido en grasas saturadas y en cambio aporta altas dosis de glucosamina y condroitina, una pareja de sustancias que, unidas, ayudan a que nuestros cartílagos, tendones y ligamentos se mantengan en buen estado.

También aporta colágeno, el material que ayuda a conservar nuestros músculos, ácido hialurónico para nuestras articulaciones y magnesio, zinc, vitamina C y extracto de Boswellia Serrata.

Otros métodos para mejorar el dolor y la inflamación articular

Si ya estamos padeciendo esta molestia, además de cumplir con los dos primeros consejos podemos recurrir a aplicar frío sobre la zona que nos duele, de ese modo bajaremos la inflamación. Nuestro médico nos recomendará en cada caso si es necesario hacer un poco de reposo o qué tipo de rehabilitación, en caso de ser necesaria, es la más indicada. El dolor articular no tiene por qué convertirse en un compañero inevitable de vida, os invitamos a preparar vuestro cuerpo para cumplir años de una forma activa y saludable y a disfrutar de muchos años de bienestar.


Muy Saludable. “Cómo retrasar el desgaste de las articulaciones con la edad”. Recuperado de: https://muysaludable.sanitas.es/salud/como-retrasar-el-desgaste-de-las-articulaciones-con-la-edad/