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Para aquellos a los que les gusta entrenar, ya sea de forma profesional, como amateur, o para aquellos que han descubierto los beneficios del deporte durante este confinamiento, entrenar puede parecer igual en cualquier época o al menos, que entrenar en verano o en invierno, no alberga muchas diferencias importantes.

Desde Arama Natural os explicamos qué diferencias existen entre entrenar en verano o en invierno y por qué se dice que las lesiones son más frecuentes en verano. Asimismo, os daremos consejos para prevenirlas y actuar ante ellas, así como para mantener una adecuada salud musculoesquelética con hábitos saludables y productos con ingredientes de origen natural.

¿Qué diferencias existen entre entrenar en verano y entrenar en invierno?

Aunque el desarrollo por parte de la persona que entrena, de la actividad física, puede parecer similar, lo cierto es que tanto la manera de entrenar como las condiciones ambientales influyen en nuestro rendimiento al entrenar en verano o en invierno. Os detallamos algunas de las variables en que divergen ambas épocas:

Calentamiento

Un calentamiento adecuado es imprescindible todo el año para evitar lesiones, activar el metabolismo y facilitar el riego sanguíneo. Sin embargo, en verano este puede ser mucho más liviano y es posible realizarlo en el exterior, debido a que la temperatura exterior ya es alta y nuestros músculos se adaptan mejor que en invierno.

Hidratación

Aunque mantenernos hidratados es fundamental durante todo el año, no solo durante la práctica deportiva, en verano esto es especialmente necesario debido a que, con el aumento del calor ambiental, sumado a la práctica del ejercicio, nuestra temperatura corporal aumenta y para rebajarla, sudamos más. En estos casos, además de agua, pueden ser beneficiosas las bebidas isotónicas que nos ayuden a recuperar sales minerales y azúcares.

Aporte calórico

En verano, nuestro cuerpo no debe gastar energía en intentar mantener la temperatura corporal, como sí debe hacerlo en invierno, a causa de las bajas temperaturas externas, por lo que el aporte calórico necesario para funcionar correctamente en verano es menor.

Ropa y accesorios para entrenar

Es evidente que las condiciones climatológicas cambian en estas dos épocas del año de forma total. En verano es importante no entrenar sin camiseta, puesto que esto puede hacer que aumente nuestra temperatura y tengamos un golpe de calor, además de utilizar gafas de sol, crema protectora, gorra y ropa y calzado adecuados.

Lugar y momento del día para entrenar

En verano es muy importante salir a entrenar a primera hora o a última hora del día para evitar las altas temperaturas (si lo hacemos en exteriores), mientras que, en lo referente al lugar, es preferible hacerlo fuera del asfalto debido al calor que este emite en verano, además de que se trata de una superficie muy dura que daña nuestras articulaciones.

Motivación

Aunque en verano puede que tengamos más tiempo para entrenar y los músculos se adapten mejor a causa de las temperaturas, en verano, justamente el calor y las ganas de descansar pueden jugar contra nuestra motivación.

¿Por qué las lesiones son más frecuentes en verano?

En verano se puede observar un incremento de las lesiones a causa de diversas variables, por ejemplo, realizar un aumento directo de la práctica deportiva aprovechando el tiempo, tener falta de preparación física o de técnica (en este caso, por ejemplo, si empezamos una actividad o deporte que no hemos practicado antes), o a causa de sobreesfuerzos.

¿Cómo podemos prevenir y abordar las lesiones por entrenar en verano y mantener una buena salud articular?

Además de tener en cuenta las condiciones de cada estación y las posibles malas prácticas en las que podemos incurrir, como no promover una adaptación de nuestro cuerpo a la actividad física de forma progresiva, existen hábitos saludables que no solo nos pueden ayudar a abordar las lesiones para contribuir a su recuperación, sino también a prevenirlas y mantener una buena salud articular.

El entrenamiento moderado diario es muy importante para fortalecer los músculos, los huesos y articulaciones y adaptarlos a los nuevos esfuerzos.

Asimismo, un descanso adecuado es imprescindible, ya que durante el sueño se produce una recuperación del sistema musculoesquelético.

Finalmente, la alimentación es el tercer pilar de una correcta salud articular, ya que debemos aportar a nuestras articulaciones, huesos y músculos los nutrientes necesarios para su cuidado.

Es importante el consumo de ácido hialurónico, producto natural y propio del organismo que forma parte de las articulaciones, así como el colágeno, una proteína que se encuentra naturalmente en los cartílagos, los huesos y la piel, que contribuye al mantenimiento de los huesos en condiciones normales, a conservar la masa muscular e interviene en procesos de recuperación post quirúrgica.

La vitamina C, además, contribuye a la formación normal del colágeno.

Si deseáis saber cómo ayudaros a mantener unos músculos y huesos saludables y fuertes, os recomendamos seguir los consejos de nuestro blog.

Además, os invitamos a conocer nuestros productos con ingredientes de origen natural de la gama Osteoarticular. ¡A por ello y que nada os pare!