Seleccionar página

A medida que envejecemos nuestras articulaciones van degenerando debido al desgaste y la pérdida de elementos imprescindibles para el correcto mantenimiento y bienestar del sistema musculoesquelético.

Desde Arama Natural os explicamos la relación entre los dolores articulares y la edad avanzada, sus causas y qué productos con ingredientes de origen natural y ciertos hábitos de vida pueden ser de ayuda.

¿Por qué se sufren más dolores articulares a mayor edad?

Los dolores articulares aumentan en frecuencia durante la vejez debido a procesos degenerativos e inflamatorios en la mayoría de los casos. Cuánto más utilizamos nuestras articulaciones, más se desgastan estas, así como al realizar continuas cargas de peso, superamos el límite de nuestro cuerpo y su salud empieza a descender.

Elementos indispensables para su bienestar, como el colágeno o el ácido hialurónico también disminuyen en cantidad, lo que provoca que las articulaciones se debiliten y sean más sensibles de padecer más dolencias y enfermedades.

A medida que la edad avanza, muchas personas sufren sobrepeso, lo que incrementa la debilidad articular.

En el caso de las mujeres, además, la menopausia incrementa los problemas óseos al producir un mayor riesgo de osteoporosis.

¿Qué síntomas principales podemos encontrar en las enfermedades articulares?

En una primera fase de las enfermedades articulares, los síntomas más habituales son dolor, dificultad de movimiento y fatiga, sin embargo, a medida que avanza la enfermedad, los síntomas se amplían y agravan. Algunos de ellos son los siguientes:

  1. Dolor crónico y/o intensificado
  2. Molestias musculares más extendidas
  3. Crepitaciones de las articulaciones (Crujidos)
  4. Problemas de equilibrio
  5. Deformidades óseas
  6. Atrofia muscular
  7. Limitación en el movimiento
  8. Derrames articulares
  9. Inflamación y/o enrojecimiento localizado

¿Cuáles son las principales enfermedades articulares a medida que envejecemos?

A continuación, os detallamos las principales enfermedades articulares que existen, así como sus síntomas:

  • Osteoartritis: Se trata de una enfermedad producida por el desgaste del cartílago articular, provocando esta falta de protección, que los extremos de los huesos choquen entre sí. Esto conlleva dolor y afectación a músculos y ligamentos de la zona.
  • Gota: Se trata de una patología metabólica que afecta a las articulaciones, en la mayoría de los casos, al dedo gordo del pie, provocando una gran inflamación.
  • Artritis: La artritis es una enfermedad reumática que provoca inflamación y produce rigidez y dolores articulares. También se la denomina artritis reumatoide.
  • Espondilitis anquilosante: Se trata de una afectación que afecta a las articulaciones de la columna vertebral, en concreto las que conectan con la pelvis.
  • Hallus rigidus y Hallux valgus: Esta patología articular afecta sobre todo a ancianos, y consiste en la inflamación de la articulación media del dedo gordo, dificultando su movimiento.
  • Hernia de disco: La hernia de disco o hernia discal es una patología que afecta a las vértebras de la columna vertebral y provoca dolores de espalda, debilidad y entumecimiento.

¿Cómo podemos prevenir los dolores articulares?

Aunque padecer dolores a medida que envejecemos es un hecho muy común y natural, sí existen algunos hábitos que podemos mantener para prevenirlos y rebajar sus efectos:

  • Realizar ejercicio físico de manera regular y moderada para reforzar nuestros huesos, tendones, musculatura y ligamentos. Sin embargo, es importante no sobrecargar nuestras articulaciones, ya que si las forzamos demasiado serán más sensibles a debilitarse.
  • Mantener una dieta saludable, que incluya las cantidades necesarias de elementos beneficiosos para la salud de nuestras articulaciones, como el calcio, el zinc, el magnesio, el ácido hialurónico o el colágeno.

El colágeno es un componente natural de nuestro cuerpo fundamental para el bienestar de las articulaciones. Mejora su fortalecimiento y crecimiento y mejora los dolores articulares. Podemos encontrarlo en alimentos de origen animal, como las gelatinas, o promover la producción natural de éste consumiendo frutas y verduras como las manzanas, las fresas, la remolacha, los cítricos, el apio, los pepinos, los ajos, las cebollas o la soja.

El ácido hialurónico también es un elemento natural de nuestro cuerpo con múltiples beneficios sobre nuestras articulaciones. Actúa como lubricante entre los huesos, mejora la producción de colágeno y contribuye a la regeneración de tejido.

Lo podemos encontrar en la gelatina, las espinacas, el brócoli, las coles de Bruselas o las judías verdes, entre otros alimentos.

Por su parte, el zinc es un mineral esencial para que los tejidos se regeneren y podemos encontrarlo en el arroz integral, el chocolate amargo, los cacahuetes o en las semillas de calabaza entre otros alimentos.

Finalmente, el magnesio es uno de los minerales más importantes en el mantenimiento de nuestras articulaciones, ya que del total del magnesio de nuestro cuerpo, este se halla entre un 90 y 99% en los huesos. Mejora la densidad ósea y en su fortaleza. Podemos encontrarlo en las verduras de hojas verdes, la quinoa, el chocolate amargo, los frutos secos, en los cítricos o en los higos.

Una posible fuente de obtención de estos elementos es la suplementación, por ello, os invitamos a conocer nuestros complementos alimenticios de la gama Osteoarticular, con ingredientes de origen natural que contribuyen al bienestar de nuestras articulaciones.