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Existen diversos factores que pueden afectar a nuestras articulaciones y provocarles lesiones o patologías, como son la edad, el sedentarismo o hábitos poco saludables, entre otros. La bursitis es una afección que puede producir dolor y dificultad de movimiento en articulaciones concretas por distintos motivos.

Desde Arama Natural os explicamos qué es la bursitis, cuáles son sus síntomas y sus causas, cómo se realiza su diagnóstico, cómo podemos prevenirla y aliviarla y qué productos con ingredientes de origen natural pueden ayudarnos a contribuir a una buena salud articular.

¿Qué es la bursitis?

Tal y como su nombre indica, la bursitis es una inflamación de las bursas, una especie de sacos llenos de líquido sinovial, situadas en todo el cuerpo, cuyo objetivo es el de servir de amortiguador y proteger ante posibles fricciones entre los tejidos blandos que envuelven las articulaciones (como los de la piel, los músculos y los tendones), y los huesos, cuando se producen los movimientos de éstas.

Aunque, como hemos comentado, las bursas se hallan a lo largo del cuerpo, la bursitis suele manifestarse en mayor medida en las zonas de los dedos, los tobillos, las rodillas, la pelvis, las muñecas, los codos y los hombros, es decir, todas las zonas que sufren de mayor movimiento y repeticiones, por lo que es una afección muy relacionada con ciertas profesiones y prácticas deportivas.

La bursitis puede distinguirse en dos tipos según su duración y reincidencia, la bursitis aguda o la bursitis crónica.

Bursitis aguda

Es aquella bursitis puntual que se detecta ante un cambio de coloración de la piel hacia un tono rojizo y una sensación de temperatura superior al tacto respecto al resto del cuerpo. Se relaciona con casos infecciosos o por gota.

Bursitis crónica

La bursitis crónica puede ser resultado de un padecimiento anterior de bursitis aguda o haber padecido una lesión articular. Si es este último caso, este tipo de bursitis se manifiesta con dolor y rigidez de movimiento que acaba provocando atrofia muscular y debilidad, debido a que puede extenderse desde días hasta semanas y en la mayoría de los casos es reincidente.

¿Cuáles son los principales síntomas de la bursitis?

Aunque los síntomas de la bursitis pueden variar según la zona en que se hallan las bursas inflamadas, suelen coincidir los siguientes síntomas:

  • Hinchazón de la zona.
  • Aumento de la cantidad de líquido sinovial en la bursa.
  • Dolor de la articulación al hacer presión sobre ella o realizar movimientos.
  • Sensación de calor o ardor.
  • Enrojecimiento cutáneo.
  • Rigidez, reducción de la movilidad articular, incapacidad para realizar movimientos habituales.
  • En menor grado, puede provocar fiebre.

¿Cuáles son las posibles causas de la bursitis?

Las causas de la bursitis pueden dividirse en dos tipologías, las de tipo traumático o mecánico y las de causa sistémica.

Dentro de las causas traumáticas podemos encontrar golpes, uso excesivo o reiterativo de la articulación, sobrecargas musculares o presiones prolongadas o excesivas, por ello, son las causas más habituales.

Por otra parte, a nivel sistémico podemos apreciar que algunas afecciones como la gota, la artritis o procesos infecciosos pueden afectar a las bursas.

Además de estas causas, que pueden considerarse factores de riesgo que contribuyan a una mayor probabilidad de padecer bursitis, la edad es otro factor fundamental, puesto a que a edad más avanzada su padecimiento es más frecuente.

¿Cómo es el diagnóstico de la bursitis?

La bursitis puede diagnosticarse generalmente con la revisión de la historia clínica del paciente y una exploración física con la cual determinar la posible causa del dolor, así como la zona y frecuencia en que éste se produce.

Si se observa una inflamación de la bursa, el profesional médico puede valorar la extracción de una muestra de líquido sinovial para determinar la causa de la inflamación.

Si la bursa está inflamada, el médico puede sustraer una muestra de líquido del interior para conocer las causas de la hinchazón, además de realizar pruebas de diagnóstico por imagen para descartar otras afecciones.

¿Cómo podemos actuar ante la bursitis y prevenirla?

 En la mayoría de los casos, la bursitis tiende a desaparecer por si sola sin mayor problemas, sin embargo, puede mejorarse con varias pautas de actuación.

El punto principal es realizar reposo, evitar el uso excesivo de la articulación afectada,   e intentar evitar o modificar los movimientos repetitivos para mejorar la bursitis actual y evitar posibles reincidencias.

 El ejercicio moderado y la fisioterapia pueden ayudar, por otra parte, a aliviar el dolor y contribuir a prevenirla, así como la aplicación de hielo o calor seco.

Para que el afectado pueda retomar sus actividades normales, además, puede serle de ayuda hacer uso de dispositivos de asistencia para aliviar la presión de la zona, como los bastones, y de en algunas ocasiones, puede recurrirse a la cirugía para drenar la bursa inflamada.

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