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La salud de las articulaciones puede verse afectada no solo por causas puntuales como una lesión o inflamación por un traumatismo, si no también por enfermedades que pueden llegar a ser crónicas. Una de ellas es la artritis.

Desde Arama Natural os explicamos qué es, cuáles son sus causas y síntomas, cómo es su diagnóstico, qué cuidados debemos mantener y cómo podemos prevenirla.

¿Qué es la artritis?

Según la Arthritis Foundation, “la palabra artritis significa literalmente inflamación de las articulaciones (artr = articulación, itis = inflamación)”.

Esta inflamación o degeneración afecta a la zona de unión de dos huesos que se hallan unidos (articulación) y  existen más de 100 tipos diferentes de artritis, entre ellas, la del pulgar, la psoriásica, la gota, la espondiloartritis anquilosante, la idiopática, la séptica o la osteoartritis. La más conocida es la reumatoide.[1]

¿Qué prevalencia tiene la artritis?

Según la Coordinadora Nacional de Artritis-Conartritis, la artritis afecta a cerca del 0’5% de la población adulta de España.

Esta enfermedad tiene una prevalencia predominantemente femenina, puesto a que es tres veces más frecuente en mujeres que en hombres. Asimismo,  a pesar de que puede aparecer a cualquier edad, incluidas la infancia y la adolescencia, también existe una mayor incidencia de ésta en personas mayores, iniciándose hacia los 45-55 años.[2]

¿Cuáles son los síntomas de la artritis?

Dependiendo del tipo de artritis y la zona que ésta afecte pueden producirse diversos síntomas, entre los cuales encontramos, de forma general, los siguientes:

  • Dolor en la zona afectada.
  • Rigidez.
  • Hinchazón.
  • Enrojecimiento de la piel.
  • Sensación de calor cerca de la articulación afectada.
  • Disminución de la movilidad articular.

¿Cuáles son las causas de la artritis?

Esta afección se produce cuando el revestimiento (membrana sinovial) que recubre las articulaciones se degrada. La función del cartílago es fijar y proteger la articulación además de amortiguar los golpes, ya que sin él, los huesos se rozarían y se dañarían.

A pesar de que su causa no está clara, se cree que se trata de una enfermedad autoinmune, en la cual, el sistema inmunológico, ataca erróneamente este revestimiento, pudiendo destruir incluso el cartílago y los huesos de la articulación.

Más allá de esto, existen diversos factores de riesgo que pueden contribuir a que la enfermedad se desarrolle, tales como los siguientes:

  • Antecedentes familiares.
  • Edad y sexo.
  • Obesidad.
  • Lesión articular previa.
  • Infecciones.
  • Acción de las hormonas femeninas.
  • Estrés.
  • Tabaquismo.

¿Son lo mismo la artrosis y la artritis?

Aunque por su sintomatología y nombre similares muchas personas tienden a confundirlas, estas dos afecciones son distintas. La artrosis y esta patología coinciden en el dolor que producen, en su tendencia crónica y en el hecho de que afectan en mayor parte a personas de mayor edad, pero se distinguen en su origen y en la manera en que afectan a la articulación.

La artrosis tiene un origen degenerativo y afecta al cartílago, mientras que ésta afecta a la membrana sinovial.

¿Cómo se diagnostica y mejora la artritis?

Su diagnóstico se realizará valorando la sintomatología referida por el paciente y su historia clínica, seguido por una exploración física para comprobar el origen del dolor o la hinchazón, así como la rigidez articular.

Además, se podrán realizar pruebas complementarias como análisis de laboratorio del líquido sinovial, de sangre o de orina, y pruebas de diagnóstico por imagen como radiografías, ecografías, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas.

En cuánto al cuidado en estos casos, más allá de las prescripciones farmacológicas que pueda realizar el profesional sanitario,  la fisioterapia, la aplicación de frío o calor local y el uso de dispositivos de asistencia podrán aliviar los síntomas de la artritis.

¿Cómo podemos prevenir la artritis?

Para prevenirla es importante que llevemos a cabo buenos hábitos de salud para evitar los factores de riesgo que contribuyen a su aparición.

Realizar ejercicio físico moderado de forma regular, evitar el consumo de tabaco y alcohol, descansar lo suficiente y llevar una alimentación completa y equilibrada (sobre todo intentando evitar el sobrepeso), serán pautas a llevar a cabo.

En la alimentación deberemos incluir nutrientes tales como el colágeno, el ácido hialurónico, la vitamina C, el magnesio o el zinc, que contribuyen a la buena salud de las articulaciones y a su mantenimiento.

Si deseáis mayor información acerca de cómo cuidar vuestras articulaciones, os recomendamos seguir los consejos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestra gama Osteoarticular, con  productos con ingredientes de origen natural.


[1] Arthritis Foundation. ¿Qué es la artritis?. Recuperado de:

http://espanol.arthritis.org/espanol/la-artritis/quienes-somos-que-es-artritis/

[2] Conartritis. Coordinadora Nacional de Artritis. ¿A quién afecta la artritis? Recuperado de: http://www.conartritis.org/todo-sobre-artritis/que-es-la-ar/que-es-la-artritis-reumatoide/#a-quien