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Tras este período de tiempo en casa, sin haber realizado nuestro trabajo o haber teletrabajado desde casa con las múltiples distracciones que podemos tener, nuestra capacidad de concentración ha podido descender, y con ella, posiblemente también nuestra productividad, por lo que es fundamental que trabajemos para mejorar la concentración.

Desde Arama Natural os explicamos qué es la concentración y cómo funciona, qué ocurre cuando nos distraemos, por qué podemos perder la concentración, cómo podemos mantenerla y qué productos con ingredientes de origen natural pueden contribuir a ello.

¿Qué es la concentración y cómo funciona?

La concentración es un proceso mental que consiste en centrar toda la atención en un objetivo, actividad u objeto en un momento concreto, obviando cualquier hecho u objeto que pueda interferir en la consecución de esa tarea u objetivo.

Para que los estímulos externos pasen a nuestro campo de atención y podamos concentrarnos en ellos,  se da la participación de tres fuentes o sistemas anatómicos independientes pero interrelacionados:

Sistema reticular

El sistema reticular o de alerta está integrado por las zonas talámicas, límbicas y frontales del encéfalo, que se comunican mediante la dopamina y se encargan de la atención consciente o sostenida, y la vigilancia por largos períodos de tiempo. Este sistema es el responsable de que la concentración en una meta u objetivo sea o no mantenida en el tiempo.

Sistema Atencional Posterior (SAP)

El sistema atencional posterior es el encargado de atención selectiva o focalizada, deliberada o ejecutiva, es decir, la que está dirigida a la actuación. Lo integran las zonas prefrontales y dorsolaterales del encéfalo, que se comunican mediante la noradrenalina.

Este sistema se encarga de filtrar y ordenar por relevancia los estímulos que recibimos, seleccionando el objetivo principal, o meta, frente a los demás, inhibiendo los innecesarios en ese momento para así poder captar la información de interés.

Sistema Atencional Anterior (SAA)

Este sistema es imprescindible para el procesamiento de la información recibida, un procesamiento reflexivo y enfocado a una meta. Sus bases anatómicas son el córtex prefrontal y las áreas subcorticales, que se comunican por la noradrenalina.

El sistema atencional anterior es un mecanismo de control que se encarga de mantener el procesamiento de la información recibida por el SAP, mientras existen distractores.

¿Por qué podemos perder la concentración y qué sucede cuando nos distraemos?

La capacidad de concentración puede verse mermada por múltiples factores de manera puntual, o de manera recurrente, dando paso a problemas de concentración.

Algunas causas puntuales que pueden hacernos perder la concentración pueden ser los ruidos o el ambiente, los dispositivos móviles, estar cansados, preocupados o estresados, tener cambios hormonales, padecer problemas de descanso, tener hambre o llevar una dieta deficiente en nutrientes, sufrir dolores físicos, consumir fármacos o drogas o no tener compromiso, interés o habilidad para realizar la tarea.

A nivel recurrente, si un niño o un adulto presenta problemas de concentración puede ser debido problemas en los mecanismos y redes neuronales atencionales, como es el caso del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Pero, ¿qué pasa en nuestro cerebro cuando nos distraemos? Como hemos avanzado, en la concentración participan diversas zonas de nuestro cerebro. Mientras que el córtex prefrontal es la parte encargada de analizar los estímulos, reaccionar e inhibir la percepción de aquellos que no nos interesan para nuestro cometido, la zona límbica se encarga de regular las conductas y emociones. Cualquier estímulo, como el sonido de nuestro móvil, produce una liberación de dopamina, “la hormona de la felicidad” y este efecto gratificante hace que nos distraigamos más.

Algunos consejos para mejorar la concentración

Teniendo en cuenta los posibles factores que pueden hacer que perdamos la concentración es importante que descansemos correctamente para aportar y el tiempo de recuperación necesario a nuestro cerebro.

Para evitar posibles distracciones, también es fundamental que escojamos un sitio tranquilo para trabajar, sin ruidos fuertes, ordenado, con luz y con todo aquello que precisemos para no tener que ir a buscarlo. Asimismo, alejarnos del móvil y la televisión, tener a mano una botella de agua para hidratarnos y evitar la fatiga, e intentar solucionar cualquier problema antes de ponernos a trabajar, también será bueno.

Si tenemos la sensación de tener mucho que hacer es muy posible que nos frustremos y nos distraigamos, por lo que debemos organizar nuestras tareas, dividiéndolas por temas y períodos de tiempo e intentar no cambiar de tarea continuamente. Es de vital importancia que tengamos interés y motivación por afrontar la actividad, puesto que si no las tenemos, ya sea por fatiga u cualquier otro motivo, no lo conseguiremos.

En esta línea, debemos no obsesionarnos con no desconcentrarnos y mejorar la concentración, pues esto es totalmente normal, para ello, desconectar haciendo pequeñas pausas o realizar actividades relajantes tras las tareas nos ayudará a recargar las pilas.

Finalmente, así como el descanso y la hidratación son importantes, una alimentación adecuada será beneficiosa para mejorar la concentración, sobretodo si aportamos nutrientes como algunas vitaminas del grupo B (B1, B3, B5, Biotina, B9, B12), la vitamina C y el zinc.

Si queréis saber cómo ayudar a mantener la concentración y mucho más, os recomendamos seguir los consejos de nuestro blog y os invitamos a conocer nuestros productos con ingredientes de origen natural de la gama Nutritiva. ¡Os ayudará a dar más de vosotros!