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Algunos días, nuestros quehaceres y responsabilidades profesionales y personales nos provocan una falta de energía.  Esto se manifiesta en que, cuando llegamos a casa, deseamos dormir y no tenemos ganas de realizar ninguna actividad.

Desde Arama Natural, os explicamos por qué se produce la falta de energía, cuáles son sus síntomas principales, y qué productos con ingredientes de origen natural pueden sernos de ayuda.

¿Qué es la falta de energía?

La falta de energía, también conocida como fatiga o astenia, es una sensación física y/o mental de agotamiento o cansancio.

¿Cuáles son las causas de la falta de energía?

La falta de energía suele ser una respuesta normal ante distintas causas,. Entre algunas de las posibles causas de la falta de energía encontramos las siguientes:

Causas psicológicas

La falta de energía puede responder a una alteración emocional al cual se reacciona, como es el estrés, preocupaciones económicas, exceso de trabajo, problemas sociales, altas responsabilidades, duelo etc. Es decir, todos aquellos motivos que consumen nuestros pensamientos y sobreestimulan nuestra mente.

Causas fisiológicas

Este tipo de falta de energía se basa en deficiencias de nuestro organismo en cuanto a los nutrientes necesarios para su correcto funcionamiento, como una alimentación deficiente, exceso o falta de ejercicio, o trastornos del sueño.

También puede ser debido a cambios físicos concretos como el embarazo, la lactancia o el envejecimiento, que hagan que nuestro cuerpo consuma más energía para funcionar o que no la consiga y/o utilice óptimamente.

Causas orgánicas

En este grupo se incluirían todas aquellas causas que pueden afectar a nuestro organismo y hacer que no consiga o no utilice correctamente la energía necesaria. En estos casos recomendamos consultarlo con un profesional sanitario.

¿Cuáles son los principales síntomas de la falta de energía?

Entre los principales síntomas de la falta de energía encontramos los siguientes:

  • Cansancio y/o somnolencia.
  • Irritabilidad y cambios de humor.
  • Inapetencia.
  • Disminución de la libido.
  • Problemas de memoria, atención y concentración.
  • Dolor de cabeza.
  • Apatía.

Diagnóstico de la falta de energía

Es importante tener en cuenta las posibles causas de la falta de energía, puesto a que si encontramos alguna correlación entre nuestros hábitos y estado de salud general y nuestra falta de energía, esta es muy posible que tenga un origen benigno, que no debe preocuparnos.

Si la falta de energía se prolonga o aparece sin motivo aparente será beneficioso acudir a un facultativo.

¿Cómo podemos actuar para mejorar nuestra falta de energía?

La causa más probable de nuestra falta de energía, como hemos avanzado, es que nuestro cuerpo no obtenga la energía necesaria para funcionar correctamente, puesto que no recibe los nutrientes necesarios (mediante la alimentación) o el descanso que precisa (por falta de sueño o por mala calidad de este).

Seguidamente, las preocupaciones,  un sobreesfuerzo físico o mental o el consumo de sustancias nocivas pueden afectar también a nuestro organismo.

Es por ello que, para ayudar a mejorar nuestra falta de energía, deberemos intentar seguir las siguientes recomendaciones:

  • Seguir una dieta completa en nutrientes y vitaminas como las vitaminas del grupo B, como la B1 y B6, que contribuyen al metabolismo energético normal. La vitamina B6 además ayuda a disminuir el cansancio y la fatiga. Cuando estos dos afectan, suelen ser una señal de que nuestro cuerpo no cuenta con los nutrientes necesarios para poder funcionar de forma correcta. Es por esto, que es imprescindible actuar en consecuencia.
  • Mantenernos hidratados. La deshidratación es una de las principales causas de la fatiga y el cansancio, tanto físico como mental. Es importante que para que nuestro cuerpo funcione correctamente consumamos un mínimo de 8 vasos de agua al día, a lo largo de este. Si se dificulta la ingesta de agua también se puede optar por la toma de infusiones u otros líquidos, siempre optando por opciones no carbonatadas.
  • Dormir las horas de sueño recomendadas. Durante las horas de sueño nuestro organismo se recarga de energía al producirse diversos procesos fisiológicos, como el fortalecimiento del sistema inmune.
  • Hacer ejercicio moderado de forma regular. cuando nuestro organismo realiza ejercicio aprende a gestionar mejor el oxígeno y los nutrientes, lo que contribuye a una mejor obtención y uso de la energía.
  • Optar por practicar técnicas de relajación como el yoga o la meditación e intentar reducir, cambiar o evitar situaciones que provoquen sobreesfuerzo físico o mental (horarios de trabajo más razonables o ejercicio menos intenso) y/o estrés. Cuando nos sentimos estresados, nuestro organismo sufre una serie de procesos  físicos que nos hacen gastar recursos y energía, por ejemplo, aumentar el ritmo cardíaco o la respiración. Si aprendemos a relajarnos podremos destinar la energía a otras funciones y así evitar la fatiga.
  • Evitar el consumo de alcohol, drogas, cafeína y nicotina.
  • Realizar actividades de interés, que despierten la motivación.
  • Exponerse a la luz solar. La luz solar nos ayuda a mejorar nuestro sistema inmune, mejorar nuestro estado de ánimo y a regular la producción de melatonina, la hormona que define los ciclos del sueño, por lo que nos hace sentirnos más despiertos.

Si te sientes cansado o con falta de energía en tu día a día te recomendamos seguir nuestros consejos y te invitamos a conocer nuestros productos con ingredientes de origen natural ¡que te ayudarán a nutrirte y a recargarte de energía!