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Los ojos son órganos de gran complejidad formados por múltiples estructuras, los cuales al encontrarse en contacto directo con el exterior, deben contar con diversos mecanismos de protección, tales como el párpado o las lágrimas, producidas por el lagrimal.

Desde Arama Natural os explicamos qué es el lagrimal y cuáles son sus funciones, de qué partes se compone, y cómo podemos cuidarlo.

¿Qué es el lagrimal y qué funciones tiene?

El aparato lagrimal, sistema lagrimal o comúnmente denominado lagrimal, es un conjunto de estructuras fisiológicas que se hallan ubicadas en la órbita ocular y cuya función es la producción, secreción y distribución de las lágrimas por la superficie del ojo, así como la eliminación de estas por las fosas nasales.

Las lágrimas tienen como objetivo, humedecer el globo ocular y evitar la sequedad de éste, así como limpiar la superficie del ojo de posibles impurezas y patógenos que puedan dañarlo.

¿Cuál es la estructura del lagrimal y de qué partes se compone?

El aparato lagrimal está compuesto por distintas partes, cada una de las cuales cuenta con una función concreta. Pasamos a detallarlas a continuación:

Sistema secretor (Glándula lagrimal)

La glándula lagrimal es la glándula serosa que secreta las lágrimas, las cuales llegan a la superficie del ojo mediante los conductos lagrimales o excretores (entre 6 y 12). Esta glándula se ubica en  la fosa lagrimal localizada en la parte superexterna de la órbita, por encima del párpado.

Sistema excretor

Una vez la lágrima ha llegado a la superficie del globo ocular y ha realizado su función de limpieza y protección, esta debe drenarse. En este proceso de eliminación de la lágrima utilizada trasladándola hacia las fosas nasales, participan diversas estructuras: los puntos lagrimales, los canalículos lagrimales, los sacos lagrimales y los conductos lagrimales o nasolagrimales.

Puntos lagrimales

Los puntos lagrimales son diminutos orificios en el inicio de los canalículos o conductos lagrimales, los cuales se encuentran en el extremo lateral del ojo, en la esquina en que coinciden los párpados superior e inferior (la papila lagrimal). Pueden apreciarse a simple vista y su función es la de actuar como colectores de las lágrimas.

Canalículos lagrimales

Los canales lagrimales o conductos lagrimales, son pequeños conductos situados en cada párpado, concretamente en la papila lagrimal, que cuentan en su inicio con una forma de ampolla perforada por un pequeño orificio (los puntos lagrimales).

El conducto superior es el canal más pequeño y corto el cual se dispone en un primer tramo de forma ascendente, para a continuación descender hacia el saco lagrimal.

Por su parte, el conducto inferior, se ubica de forma inversa, siendo primero ascendente y pasando a mantener un ángulo ascendente hacia el saco lagrimal.

Saco lagrimal

El saco lagrimal es una estructura ubicada entre el ojo y la nariz, la cual presenta una forma ovalada de entre 12 y 15 mm de longitud. Por su parte superior, por donde conecta con los canales lagrimales para drenar las lágrimas, es redondeado, mientras que por la parte inferior, se conecta con el conducto nasolagrimal.

Éste funciona en la mayoría de los casos cuando existe un gran número de lágrimas que drenar, por lo cual éste las bombea gracias al músculo orbicular de los párpados, durante el parpadeo.

Conductos nasolagrimales

Los conductos nasolagrimales son los canales que conectan el saco lagrimal con las fosas nasales. Su función es trasladar la lágrima extraída del ojo hasta la cavidad nasal, muchas veces a través de la nariz, acompañada de mucosidad.

¿Cómo podemos cuidar el lagrimal?

Como hemos observado, la salud del lagrimal es muy importante debido a que éste es un mecanismo no solo de humidificación del ojo, si no también de protección ante posibles daños externos. Es importante no solo que las lágrimas se produzcan y distribuyan de forma normal, si no que también se eliminen y reemplacen por otras nuevas.

Para cuidar que todas las partes de este aparato se encuentren saludables y puedan realizar sus funciones de forma normal, es fundamental procurar una correcta higiene ocular y tener en cuenta posibles amenazas que puedan afectar al globo ocular.

Para promover una salida óptima de las lagrimas podemos recurrir a limpiar la zona con agua cálida a menudo, aplicar una compresa cálida en la zona o masajear el saco lagrimal con las manos limpias y con cuidado para estimular el drenaje.

Finalmente, es importante tratar de evitar que elementos externos como sustancias irritantes o patógenas se introduzcan en el ojo y en estos conductos, para evitar que se produzcan infecciones u otros daños.

Si deseáis conocer más acerca de los ojos, las afecciones que pueden padecer o cómo mantenerlos sanos os recomendamos seguir los consejos de nuestro blog. ¡Cuidad vuestros ojos, naturalmente!