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Un sistema inmune debilitado puede manifestarse de manera muy diversa: si notas que con frecuencia tienes síntomas de resfriados y catarros, o que tus encías se inflaman a menudo, o incluso que te encuentras casi siempre mal o que tienes propensión a coger infecciones (de orina, de riñón o en pequeñas heridas), es posible que estés en esa situación.

Cuando estos síntomas (y otros como dolor de articulaciones o tratamientos con antibióticos que no funcionan) no remiten, lo mejor es ponerse en manos de tu profesional sanitario de confianza para que averigüe exactamente cuál es el motivo por el que se tiene un sistema inmune debilitado y evalúe la situación de riesgo para el paciente.

Queremos sin embargo hablar sobre las posibles causas que pueden llevar a esta situación y ofrecer unos cuantos consejos sencillos con los que, salvo problemas sobrevenidos, podemos contribuir a mantener nuestro sistema inmune en buena forma.

Causas de un sistema inmune debilitado

Nuestro cuerpo se somete a la acción de agentes externos continuamente, pero sobre todo tenemos que tener presente que nuestro cuerpo envejece de forma natural. El paso del tiempo es uno de los principales motivos de que nuestro sistema inmune se debilite. No todas las personas experimentan este proceso con la misma celeridad e intensidad, pero lo cierto es que es un proceso por el que es inevitable pasar.

Pero existen otras causas, muchas de ellas evitables, que pueden contribuir a padecer las consecuencias de un sistema inmune debilitado. Muchas de ellas son ambientales y otras incluso psicológicas, aunque las que más abundan son las relacionadas con nuestros hábitos y estilo de vida:

Estrés y falta de sueño

El estrés es una respuesta natural. Nos posibilita alejarnos o defendernos de una situación de peligro. Pero, con frecuencia, vivimos en situaciones permanentes de estrés que afectan a nuestro sistema nervioso.

Cuando el estrés es algo crónico, liberamos una sustancia llamada cortisol que, si bien sirve para acelerar el acopio de energía ante una situación de alerta, tiene efectos colaterales que afectan directamente a nuestro sistema inmunitario.

Además, el estrés puede impedir un buen descanso, y dormir bien es necesario para que nuestro cuerpo funcione con normalidad.

Mala alimentación

Nuestro sistema inmune necesita alimentarse, como todos los tejidos, órganos y células de nuestro cuerpo. Y cuando nuestra dieta cojea y presenta carencias, son muchos los órganos y funciones del cuerpo que pueden salir perjudicados. Los alimentos ultra procesados, la falta de verduras, legumbres y frutas y otros alimentos frescos pueden ser causa directa de un sistema inmune en horas bajas.

Cambios estacionales y meteorológicos

Nuestro cuerpo suele necesitar un cierto tiempo para adaptarse a nuevos horarios, horas de luz y de sueño y cambios metereológicos. Especialmente si se traducen en un mal descanso. Estas épocas (especialmente la primavera y el otoño) suelen dejarnos con las defensas más bajas.

Las olas de frío (y de calor) pueden provocar irritaciones de vías respiratorias, por lo que adecuar nuestra vestimenta y mantenernos en espacios con temperaturas agradables será una buena manera de prevenir males mayores.

Hábitos que perjudican la salud

Sedentarismo, tabaquismo, ingesta de alcohol… muchos son los hábitos que perjudican directamente nuestra salud. Cambiarlos es una tarea que no se debe posponer, los beneficios en nuestra salud y bienestar llegarán rápidamente y nos harán sentir mejor, además de más sanos.

Prevención de un sistema inmune debilitado

Para prevenir estas situaciones podemos poner de nuestra parte unas pocas buenas costumbres. No son complicadas y sus beneficios se extenderán más allá de mejorar nuestro sistema inmune:

Llevar una dieta sana y variada

Ingerir las cantidades suficientes de energía, vitaminas, minerales, probióticos, etc., nos permitirá un funcionamiento normal y suficiente de nuestro sistema inmune. Para aquellos a quienes les cueste más adaptar sus hábitos alimenticios o para quienes quieran asegurarse de tener todos los alimentos necesarios para sus defensas, se puede recurrir al uso de complementos alimenticios como Dinadax.

Sus ingredientes están cuidadosamente elegidos para ser aliados perfectos de un sistema inmune en forma: Vitaminas B1 y B6, fermentos lácticos vivos (Lactobacillus casei y Lactobacillus sporogenes con efectos beneficiosos para la salud) y yogur en polvo para colaborar con nuestra flora intestinal, ya que esta juega un importante papel a la hora de combatir infecciones, además de la jalea real, alimento súper nutritivo conocido como proveedor de energía. Todos estos nutrientes componen las barritas Dinadax Active, fáciles de llevar allá donde vayas y para toda la familia.

Descansar y hacer deporte

Dormir lo suficiente como para que nuestro organismo repare tejidos y recobre fuerzas y movernos lo suficiente, son costumbres que pueden mejorar nuestro sistema inmune y nuestra salud en general. Además nuestro ánimo mejorará, lo cual aporta su granito de arena a una vida sana.

Aprender a gestionar nuestro estrés

Aunque a cada persona le funciona un método distinto, disciplinas como el yoga o la meditación pueden ser beneficiosas para evitarnos las consecuencias de un estrés crónico. Sin embargo, puede que realizar actividades placenteras como escuchar música, pasear y practicar algún hobbie también nos ayude a liberarnos de tensiones.


[1] Cristina Galiano. “Nuestro sistema inmunológico, ¿cuándo está debilitado?”. Recuperado de: https://cristinagaliano.com/2016/sistema-inmunologico-debilitado/

[2] Laboratoire Optim. “10 consejos para mejorar el sistema inmunológico”. Recuperado de: https://www.laboratoire-optim.es/10-consejos-para-mejorar-el-sistema-inmunologico/

[3] IMQ Canal Salud. “Cómo afecta el estrés al sistema inmunitario”. Recuperado de: https://canalsalud.imq.es/estres-y-sistema-inmunitario/